Ayer se votó en el Parlamento andaluz una moción presentada por el PP y por IU, en 'connivencia', instando a crear una comisión de investigación que intente aclarar las dudas surgidas sobre la actuación del ex-presidente de La Junta, Manuel Chaves, en el asunto Matsa. El resultado de la votación, como no podía ser de otro modo vista la experiencia anterior, ha sido la negativa del PSOE a que se averigüe la verdad sobre el asunto. ¡Acaso ellos ya la saben!.
¿A quién beneficia una investigación de este tipo además de a los ciudadanos?: Al PSOE. A poco que se piense un poco, sea cual sea el resultado de las pesquisas, los socialistas se benefician de ello por dos motivos, a) porque si se demuestra la inocencia de Chaves, la oposición queda en evidencia, con la consiguiente revalorización del PSOE y del ridículo de los promotores de la comisión, y, b) si se demuestra la culpabilidad del ex-presidente, los socialistas andaluces tienen la oportunidad de depurar la corrupción en sus filas, adecuando su discurso ético-propagandístico con la realidad, a la vez que aprovechan la ocasión para acusar a la derecha de no hacer lo mismo con sus casos.
A principios del S. XX, Max Weber defendía las comisiones de investigación; argumentaba, con razón, que potencian la transparencia de las instituciones y la imágen de éstas con respecto a la población y proponía la obligatoriedad de crearlas si lo pedía un 25 % de parlamentarios. Como contrapunto a esto, el PSOE, a principios del S. XXI, escamotea a los ciudadanos, con un aplastante 51,37 % contra un 48,63% de votos, el derecho a enterarse del pelaje que exhiben sus representantes. Todo un síntoma.
El Vigía, además de escrutar el mundo de la política, leerá con interés todos los comentarios que hagan los visitantes del blog. Bienvenidos a mi espacio privado de edición. Gracias.
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